Mi barco

La inmensa profundidad del detalle.

Mi barco. Roberto Innocenti. (Ed. Kalandraka, 2018). 40 páginas. 23×28 cm. Tapa dura. A partir de 6 años.

Me encantan las historias marineras: barcas varadas con nombres de mujer, mercantes oxidados, leyendas de monstruos, sirenas, piratas, viejos lobos de mar, acantilados y faros, tesoros en islas perdidas, mensajes en botellas, naufragios… Algo tiene el mar que nos atrapa, también en la literatura infantil. Y si además rezuma esa belleza melancólica de un cielo nublado sobre un puerto pesquero con olor a salitre, algas y soledad… entonces nos encontramos con joyas como la de Roberto Innocenti.

Mi barco (My Clementine es el título original) recorre los cincuenta años de historia de un barco de mercancías desde los años 30 y, paralelamente, la vida de su capitán desde sus inicios como navegante. A través de unas ilustraciones deliciosamente realistas, el capitán rememora el periplo internacional de su Clementine, desde el Pacífico hasta África, pasando por Asia e incluso el Ártico, a lo largo de unos años donde sobreviene la Segunda Guerra Mundial y algo antes la Guerra Civil Española (hay una ilustración a doble página dedicada a este episodio, donde se aprecian banderas republicanas y el clásico «No pasarán»).

La tormenta que abre el libro y que derivará en el último destino del navío: el fondo del mar, es espectacular al igual que las páginas bélicas donde podemos apreciar el rojo que tiñe el mar o aquellas otras donde aparecen los rostros familiares que se quedan en puerto y que tanto echarán de menos al que se va… En las ilustraciones de Innocenti, la luz indirecta, los cielos nublados, las vistas aéreas, la multitud de personajes, perspectivas y detalles, convierten cada página en una auténtica pantalla cinematográfica.

Junto a la narrativa de los episodios que van transformando el barco, hay una serie de anexos didácticos interesantísimos: uno, a modo de resumen documental de la historia, con una descripción de los barcos mercantes, sus funciones e historia; otra con el mapa mundial del comercio de mercancías y las rutas de guerra; y, por último, la planta del Clementine con todas sus partes clasificadas y numeradas.

Sinceramente es de esos libros con vocación de inolvidables, que puedes abrir una y otra vez, deleitándote en cada ocasión y durante años… Además, la cantidad de información didáctica abre mucho el abanico de su idoneidad para los niños, lo que lo convierte en una buena inversión para para la biblioteca familiar de casa.

El ilustrador Roberto Innocenti (Italia, 1940), autodidacta, es autor de El Último Refugio o La niña de Rojo, entre otros. En 2008 recibió el premio Hans Christen Andersen por su contribución a la literatura infantil.

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